martes, 12 de febrero de 2013

LA INTELIGENCIA DE LAS EMOCIONES

                                                                                                                            

 PAISAJES DEL PENSAMIENTO

Martha. C. Nussbaum
(Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012)

¿Qué relación hay entre las emociones y la inteligencia?

¿Son las emociones simplemente movimientos irracionales que manejan a las personas?

¿Cómo se explica su presencia en los animales?

¿Qué diferencia existe entre emociones y apetitos, estados de ánimo y motivos?

¿Cómo inciden las normas sociales en las emociones?

¿Qué papel juega la imaginación en las emociones infantiles?



Las emociones nos plantean 3 cuestiones (p. 33):

(1) Nos revelan como vulnerables ante acontecimientos que no controlamos (p. 33). 

El dolor físico no es nada en comparación con la aterradora conciencia de la indefensión, casi insoportable sin el cobijo de un sueño que recuerde al seno materno. Cuando nos despertamos hemos de hallar el modo de vivir en ese universo de objetos. Sin la inteligencia de la emociones tenemos pocas posibilidades de enfrentarnos bien a ese problema (p.37).

(2) Se centran en nuestros objetivos propios y representan el mundo desde la perspectiva de dichos objetivos y proyectos antes que desde un punto de vista estrictamente imparcial.

(3) Se caracterizan por la ambivalencia hacia su objeto.

En la primera parte del libro sostiene que las emociones son evaluaciones o juicios de valor, que atribuyen un gran valor a las cosas y personas que están fuera de nuestro control una gran importancia para el florecimiento personal.

¿Qué distingue a las emociones de las energías naturales privadas de pensamiento (como el fuego, las corrientes marinas, las tempestades violentas, como señalaba Séneca)? (p. 49)

1.    En primer lugar son “acerca de algo”: tienen un objeto.

2.    Ese objeto es de carácter intencional.

3.    No encarnan, simplemente, formas de percibir un objeto, sino creencias, a menudo muy complejas, acerca del mismo.

4.    Contemplan su objeto como investido de valor o importancia.

La inteligencia y las emociones

Podemos decir que todas las emociones son “buenas” en el sentido de “útiles, necesarias, adaptativas”, si bien pueden resultar agradables (positivas) o desagradables (negativas, p. ej. el miedo es desagradable, pero puede salvarnos la vida y eso es algo “bueno”).

También, en sentido general, podemos afirmar que todas las emociones son “inteligentes”, pues precisan de un procesamiento cognitivo que genera pensamientos o ideas (sean estos conscientes o subconscientes) que cristaliza en juicios de valor. 

No obstante, estas valoraciones pueden ser acertadas (“inteligentes”) y sólidamente argumentadas (con datos verificables, etc.), o estúpidas (desacertadas, pobremente argumentadas, sin datos, ni pruebas que las sustenten, etc.). La apariencia de “estúpidas” de ciertas reacciones emocionales se debe a que proceden de valoraciones incorrectas, erróneas, inapropiadas, etc.

El concepto de “inteligencia emocional”, según la teoría más respetada académicamente (Mayer y Salovey, 2007), hace referencia a una habilidad cognitiva de percibir, conocer y regular las emociones propias y ajenas, así como su interrelación con los pensamientos y la conducta. Esta facultad se atribuye a las personas, de modo que una persona “emocionalmente inteligente” sería aquella que construye su vida emocional, establece sus objetivos vitales y sus actuaciones, sobre ideas o pensamientos y creencias correctamente fundamentados, acertados, y en definitiva “inteligentes”.

Para ampliar información: Paisajes del pensamiento. El cultural.es

Referencias bibliográficas
Mayer J. D., y Salovey, P. (2007) ¿Qué es la inteligencia emocional?  En J. M. Maestre Navas y P. Fernández Berrocal (Coord.), Manual de inteligencia emocional. Madrid: Pirámide.
Nussbaum. M.C. (2008). Paisajes del pensamiento. La inteligencia de las emociones. Barcelona: Paidós.